sábado, 13 de diciembre de 2014

Biografía, tercera parte

Hoy por fin voy a explicar por qué estoy en el máster de profesorado. Como dije ayer, en mi Erasmus, para obtener dos créditos, tuve que dar clases de español a dos chicas de primer año. A partir de esa experiencia fue como me entró el gusanillo de querer dar clase.

Si en aquel momento supiese todo lo que sé ahora… muchas cosas habrían sido distintas. Lo que hacía principalmente con las dos chicas era preparar y buscar ejercicios, principalmente de verbos (ellas sólo querían ver verbos, a pesar de que yo quería darles más vocabulario), en casa los hacían y allí los corregíamos. Decir que no hice ningún tipo de evaluación más allá de la corrección de los ejercicios.

Siendo sinceros, sí, en aquel momento estaba muy perdido, y no sabía muy bien cómo encarar la situación. Era una hora a la semana, durante unos 3-4 meses, la verdad es que la clase tampoco daba mucho de sí como para poder hacer demasiadas cosas. Sé que una de las chicas aprobó, la otra no me dijo nada, aunque no me voy a atribuir todo el mérito, espero que la gramática y los ejercicios al menos le hubiesen ayudado en algo.

El hecho de haber metido la pata hizo que me plantease el matricularme en el máster, y sinceramente, me alegro de haberlo hecho, ya que ahora puedo ver los fallos que cometí, y poder preparar bien las cosas para las siguientes experiencias docentes.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Biografía, segunda parte


En esta ocasión me voy a centrar más en hablar sobre mi experiencia en el Erasmus. Como ya dije anteriormente, fue en la hermosa ciudad de Bruselas, durante seis meses. En principio era para ir el primer semestre y, posteriormente, ampliar el plazo otros seis meses, pero mi coordinador dijo que era mejor ir en el segundo semestre. Apechugué, fui en el segundo, y al llegar allí hubo varias asignaturas que no pude convalidad por otras como catalán o italiano porque ya llevaban seis meses dando clase, que habría sido mejor ir en el primero. Chapuzadas de la Uvigo, aunque hablar de esto me daría para entradas y entradas…

Pero vamos a lo que nos interesa, el idioma. Al principio no sabía que destino Erasmus escoger, no sabía si Francia, si Bélgica, si donde. Al ver el nombre de la universidad me dije a mí mismo, si se llama Erasmus hogeschool Brussel, será que está especializada en recibir erasmus… pero no. Se trataba de una hogeschool, lo que en francés se llama haute école, ya sabéis que allí los estudios universitarios se dividen entre universidades y hautes écoles. La hogeschool está asociada con la VUB (Vrije Universiteit Brussel), por lo que realmente tenía clases en la VUB. El coordinador posteriormente me informó de que las clases eran en neerlandés, pero que como yo era de enseñanza de idiomas, pues que tendría la asignatura en el idioma en cuestión, posteriormente comprobé que tendría que haberme dicho “más o menos”.

Me aproveché de que mi vecina es holandesa y allí fui a que me diese clases. En aquel momento me enseñó neerlandés “indio”, ya que me dio sobre todo vocabulario para poder entenderme mínimamente. Básicamente, recibí clases de neerlandés para fines específicos. Coger un vuelo, preguntar dónde es la estación de tren, ir al supermercado, objetos de clase, etc… Más tarde descubrí que en Flandes hablan neerlandés a la flamenca, y que pronuncian las cosas algo distinto, lo que provocó que me mirasen raro cuando preguntaba algo a la holandesa con acento español, un poco como tendría que haber sido el gato de Shrek, un español hablando inglés con acento francés.


Una vez allí, me dirigí a la coordinadora erasmus, con mi inglés macarrónico hice lo que pude para comunicarme con ella, ya que expresarse en francés era como decir Voldemort en Harry Potter. Pero finalmente conseguí rehacer mi contrato de estudios, sí, el que había hecho en España no me servía para nada. Convalidé una parte de las materias, de dos de ellas me tuve que examinar en julio, a la vuelta, (y pensar que podría haber dado catalán y ahorrarme ese trabajo…).



En mi Erasmus, para obtener dos créditos ECTS, tuve que dar clases de español a dos chicas, pero de ello hablaré en otra entrada de forma mucho más detallada.

Del resto, con los profesores muy bien, la gente muy amable, y en el día a día en Bruselas era mayoritariamente en francés, por lo que no tenía mucho problema en desenvolverme. En realidad pasaron mil cosas más, pero ya sería más contar experiencias sobre mi erasmus que sobre la relación de mi erasmus con el máster, pero si queréis podéis preguntar por más experiencias allí.

Thank you!




jueves, 11 de diciembre de 2014

Diario: Cuarto día con Carlos

Desgraciadamente, esta fue la última clase con Carlos, y, por si no fuera poco, duró menos de la mitad que una normal. En esta ocasión vimos la evaluación, aunque fue todo un poco rápido y confuso.
Ante todo decir que cualquiera de los tipos de evaluación que vamos a ver a continuación, una evaluación tiene que ser válida, ya que hay que evaluar lo visto en clase, es la forma de comprobar que los estudiantes han aprendido; fiable, desde un punto de partida objetivo, las calificaciones de distintos profesores, siguiendo unas mismas reglas de evaluación, no pueden ser muy dispares; y realizable, tanto en tiempo como en criterios.
Durante gran parte del máster nos han hablado de la evaluación partiendo del punto de vista de cuando realizarla. Por todos es sabido que hay una evaluación inicial, con el objetivo de conocer el nivel y la situación de la clase. Durante el proceso de aprendizaje estaría la evaluación formativa, que tiene como finalidad comprobar que lo que se está enseñando es aprendido por los alumnos. Y, finalmente, la evaluación sumativa o final, que tiene como fin comprobar la adquisición de lo aprendido. Pero en esta clase pude ver y descubrir otro tipo de evaluaciones. Un ejemplo sería las distintas evaluaciones desde el punto de vista del quien las hace. Así tenemos la autoevaluación, que la realiza el propio estudiante para verificar su aprendizaje y ver que estrategias le son mejores. La coevaluación, es un tipo de evaluación algo arriesgada, ya que dos estudiantes se evalúan mutuamente. Para evitar problemas lo mejor es precisar los criterios y herramientas de calificación. Y, por último, la heteroevaluación, la clásica, en la que el profesor evalúa a los estudiantes.
Pero todavía hay muchos más tipos de evaluaciones, que no hemos visto muy en profundidad por falta de tiempo. Así hay la evaluación del saber, de las capacidades, la normativa, la criteriada, la directa, la indirecta, la subjetiva, la objetiva, la de impresión, la de juicio guiado, la holística, o la analítica.
Para poder evaluar lo mejor es tener una hoja de control. Lo mejor es tener unos criterios, o puntos de control, para poder ser más objetivo en nuestras evaluaciones. Cada uno de los criterios irá clasificados por categorías, ya que no es lo mismo evaluar la expresión oral que la escrita, y así múltiples elementos. Esta hoja de control se debe presentar a los estudiantes, para que puedan opinar sobre ella. Finalmente se establece una hoja de control final, se entrega a los estudiantes, para que puedan seguirla, y nosotros la aplicaremos. Las hojas de control deben estar en constante revisión. Este es un apartado que también tocamos en otras materias, como la de innovación docente, donde aprendimos a realizar una rúbrica. Este sería mi ejemplo de rúbrica para evaluar un role-play.


Aquí también os dejo un enlace a slideshare, en el que aparecen técnicas e instrumentos de evaluación. (http://es.slideshare.net/maru_89/tecnicas-e-instrumentos-de-evaluacion?related=1) Espero os sea a vosotros también de ayuda.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Dossier: Segundo exercicio con Luz.

Nesta ocasión tiñamos que escoller entre unha serie de actividades aloxadas en distintas páxinas dedicadas á ensinanza de linguas estranxeiras e explicar por que esas actividades son atractivas e que competencias se traballan.

Dos distintos sitios webs que vin, acabei decantándome pola actividade «Les indices» de polarfle.com, aínda que no meu caso, á hora de realizala, realizaría unha serie de modificacións.
A actividade en si mesma consiste en que un ladrón entrou a roubar na casa, o profesor explica, como se fose un detective, a posible ruta que seguiu o ladrón á hora de roubar algúns obxectos. Os alumnos deben continuar a historia e explicar que obxectos faltan e en que habitación se encontraban. Desta forma os alumnos aprenden vocabulario das distintas estancias da casa, así como cousas de uso cotiá dentro dunha casa.



A modificación que eu realizaría é, que por grupos de catro, realicen a actividade de forma cooperativa. Cada alumno, e grupo, ten o mesmo plano da casa, e unha lista de obxectos que normalmente se poden atopar nunha casa. Cada alumno entrega o seu plano ao compañeiro do lado, que deberá escribir os obxectos que pertenzan á primeira habitación do plano; o seguinte  compañeiro escribirá os de outra habitación, así ata que os catro escribiron nos catro planos. Desta forma, os catro alumnos enchen o vocabulario de todas as habitacións, e de haber algunha discrepancia, poden debater en grupo. Finalmente, entre os catro, deben continuar a historia.

Con esta actividade os alumnos traballarían a competencia lingüística, a competencia no coñecemento e interacción co mundo físico, a competencia social e cidadá, así como a competencia en autonomía e iniciativa persoal.

Esta actividade podería realizarse con alumnos de 2º da ESO, e pódese adaptar con distinto vocabulario a outros niveis.