Desgraciadamente, esta fue la última clase con Carlos, y,
por si no fuera poco, duró menos de la mitad que una normal. En esta ocasión
vimos la evaluación, aunque fue todo un poco rápido y confuso.
Ante todo decir que cualquiera de los tipos de evaluación
que vamos a ver a continuación, una evaluación tiene que ser válida, ya que hay que evaluar lo visto
en clase, es la forma de comprobar que los estudiantes han aprendido; fiable, desde un punto de partida
objetivo, las calificaciones de distintos profesores, siguiendo unas mismas
reglas de evaluación, no pueden ser muy dispares; y realizable, tanto en tiempo como en criterios.
Durante gran parte del máster nos han hablado de la
evaluación partiendo del punto de vista de cuando realizarla. Por todos es
sabido que hay una evaluación inicial,
con el objetivo de conocer el nivel y la situación de la clase. Durante el
proceso de aprendizaje estaría la evaluación
formativa, que tiene como finalidad comprobar que lo que se está enseñando
es aprendido por los alumnos. Y, finalmente, la evaluación sumativa o final, que tiene como fin comprobar la adquisición
de lo aprendido. Pero en esta clase pude ver y descubrir otro tipo de
evaluaciones. Un ejemplo sería las distintas evaluaciones desde el punto de
vista del quien las hace. Así tenemos la autoevaluación,
que la realiza el propio estudiante para verificar su aprendizaje y ver que
estrategias le son mejores. La coevaluación,
es un tipo de evaluación algo arriesgada, ya que dos estudiantes se evalúan mutuamente.
Para evitar problemas lo mejor es precisar los criterios y herramientas de
calificación. Y, por último, la heteroevaluación,
la clásica, en la que el profesor evalúa a los estudiantes.
Pero todavía hay muchos más tipos de evaluaciones, que no
hemos visto muy en profundidad por falta de tiempo. Así hay la evaluación del
saber, de las capacidades, la normativa, la criteriada, la directa, la
indirecta, la subjetiva, la objetiva, la de impresión, la de juicio guiado, la
holística, o la analítica.
Para poder evaluar lo mejor es tener una hoja de control. Lo
mejor es tener unos criterios, o puntos de control, para poder ser más objetivo
en nuestras evaluaciones. Cada uno de los criterios irá clasificados por
categorías, ya que no es lo mismo evaluar la expresión oral que la escrita, y
así múltiples elementos. Esta hoja de control se debe presentar a los
estudiantes, para que puedan opinar sobre ella. Finalmente se establece una
hoja de control final, se entrega a los estudiantes, para que puedan seguirla,
y nosotros la aplicaremos. Las hojas de control deben estar en constante
revisión. Este es un apartado que también tocamos en otras materias, como la de
innovación docente, donde aprendimos a realizar una rúbrica. Este sería mi
ejemplo de rúbrica para evaluar un role-play.