viernes, 12 de diciembre de 2014

Biografía, segunda parte


En esta ocasión me voy a centrar más en hablar sobre mi experiencia en el Erasmus. Como ya dije anteriormente, fue en la hermosa ciudad de Bruselas, durante seis meses. En principio era para ir el primer semestre y, posteriormente, ampliar el plazo otros seis meses, pero mi coordinador dijo que era mejor ir en el segundo semestre. Apechugué, fui en el segundo, y al llegar allí hubo varias asignaturas que no pude convalidad por otras como catalán o italiano porque ya llevaban seis meses dando clase, que habría sido mejor ir en el primero. Chapuzadas de la Uvigo, aunque hablar de esto me daría para entradas y entradas…

Pero vamos a lo que nos interesa, el idioma. Al principio no sabía que destino Erasmus escoger, no sabía si Francia, si Bélgica, si donde. Al ver el nombre de la universidad me dije a mí mismo, si se llama Erasmus hogeschool Brussel, será que está especializada en recibir erasmus… pero no. Se trataba de una hogeschool, lo que en francés se llama haute école, ya sabéis que allí los estudios universitarios se dividen entre universidades y hautes écoles. La hogeschool está asociada con la VUB (Vrije Universiteit Brussel), por lo que realmente tenía clases en la VUB. El coordinador posteriormente me informó de que las clases eran en neerlandés, pero que como yo era de enseñanza de idiomas, pues que tendría la asignatura en el idioma en cuestión, posteriormente comprobé que tendría que haberme dicho “más o menos”.

Me aproveché de que mi vecina es holandesa y allí fui a que me diese clases. En aquel momento me enseñó neerlandés “indio”, ya que me dio sobre todo vocabulario para poder entenderme mínimamente. Básicamente, recibí clases de neerlandés para fines específicos. Coger un vuelo, preguntar dónde es la estación de tren, ir al supermercado, objetos de clase, etc… Más tarde descubrí que en Flandes hablan neerlandés a la flamenca, y que pronuncian las cosas algo distinto, lo que provocó que me mirasen raro cuando preguntaba algo a la holandesa con acento español, un poco como tendría que haber sido el gato de Shrek, un español hablando inglés con acento francés.


Una vez allí, me dirigí a la coordinadora erasmus, con mi inglés macarrónico hice lo que pude para comunicarme con ella, ya que expresarse en francés era como decir Voldemort en Harry Potter. Pero finalmente conseguí rehacer mi contrato de estudios, sí, el que había hecho en España no me servía para nada. Convalidé una parte de las materias, de dos de ellas me tuve que examinar en julio, a la vuelta, (y pensar que podría haber dado catalán y ahorrarme ese trabajo…).



En mi Erasmus, para obtener dos créditos ECTS, tuve que dar clases de español a dos chicas, pero de ello hablaré en otra entrada de forma mucho más detallada.

Del resto, con los profesores muy bien, la gente muy amable, y en el día a día en Bruselas era mayoritariamente en francés, por lo que no tenía mucho problema en desenvolverme. En realidad pasaron mil cosas más, pero ya sería más contar experiencias sobre mi erasmus que sobre la relación de mi erasmus con el máster, pero si queréis podéis preguntar por más experiencias allí.

Thank you!




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